Ya vimos la importancia de la práctica informal para integrar en nuestra vida las habilidades mindfulness. Normalmente si no realizamos la práctica informal, los resultados tardan más en llegar y si lo hacen, es de forma menos consistente.

La práctica informal, potencia la creación de nuevos patrones neuronales, que van a conseguir, mediante el hábito, llevar ese comportamiento inicialmente consciente, al plano subconsciente. De esta forma, si habitualmente realizamos varias veces al día esas minipausas y prestamos atención voluntaria y conscientemente, frenando y calmando nuestra inercia mental aunque sea unos segundos, en breve comenzamos a ir frenándonos de forma automática, desde nuestro subconsciente.

Vale, ya sabemos que realizar nuestra práctica informal en varios instantes a lo largo del día es muy importante y sencillo, sin embargo… se me olvida continuamente…! 

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Efectivamente, quizá lo hayáis podido comprobar en primera persona, lo más complicado de la practica informal es el acordarnos de realizarla.

Podemos usar recordatorios, como por ejemplo, colocar pegatinas brillantes en determinados puntos de la casa, la oficina, el coche, de forma que cuando las vemos nos acordemos y nos dediquemos un instante consciente. También podemos aprovechar las señales horarias del reloj; cuando suena, nos paramos unos segundos y realizamos unos instantes de atención consciente. Hoy te voy a proponer una alternativa, muy sencilla y muy eficiente.

Te propongo que descargues en tu móvil la aplicación gratuita Diii (hay otras). Se trata de una aplicación que permitirá que tu móvil te avise cada 30 minutos (o lo que u desees) durante todo el día (puedes programar que no suene por la noche, en la oficina, etc.). De esta forma, cada vez que suene la señal recordatoria, simplemente deberás realizar el siguiente ejercicio durante apenas unos segundos:

  1. Lleva la atención a tu lengua, siéntela.

    ¿Cómo está? En la mayoría de los casos la sentirás tensa y apretada. Relájala, que descanse suavemente sobre el paladar unos segundos. La lengua es uno de los órganos del cuerpo con mayor número de conexiones con el cerebro y su relajación es como un interruptor que ayuda a relajar todo el cuerpo y frenar nuestro ritmo. Al soltar la lengua, soltamos tensiones.

  2. Suelta tu cara, relaja tu expresión.

    Seguro que también la tenías tensa. Es un gesto natural, ante el esfuerzo, la presión, tensamos la cara, sin embargo podemos “engañar” a nuestro cerebro si  soltamos muscularmente la cara, si relajamos nuestra expresión. ¿Has visto a los atletas profesionales cuando corren? van sonrientes. Es una forma de decirle a tu cerebro; “tranquilo, situación bajo control…”. Tú también puedes esbozar esa sonrisa…

  3. Respira.

    Dedica dos o tres inhalaciones a concentrarte en esa sensación de frescor que se produce en la nariz cuando el aire entra.

Si lo deseas puedes potenciar aun más si cabe este instante, observando durante unos segundos las sensaciones que te llegan desde la actividad que este realizando justo en ese momento:
  • Si estás caminando, siente el roce de la ropa, la textura del suelo, los sonidos que te rodean, etc.
  • Si estás escribiendo o frente al ordenador, siente el tacto del teclado, el sonido que hace las teclas, el sonido del ratón al deslizarse, etc
  • Si estás comiendo, siente el sabor, el aroma.
  • Si estás conduciendo siente que músculo de tu pierna se tensa cuando frenas, siente el tacto del volante, el cinturón, etc.

Aunque sean tan sólo unos instantes

Te invito a que programes la aplicación Diii (o cualquier otra del estiloen lapsos de 30 minutos durante todo el día (menos la noche y otros momentos que estimes inconvenientes).

Si sigues esas breves señales y realizas esos breves instantes de atención informal consciente, estarás añadiendo a tu vida 20 o 30 pequeñas dosis diarias de calma y atención.

Verás en muy poco tiempo, lo que ello supone.

Verás lo que llega…!

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