Podríamos simplificar definiendo mindfulness como una técnica que mejora notablemente nuestra capacidad de atención y concentración, consiguiendo calmar nuestra mente y con ello, reducir nuestro estrés y ansiedad. Sin embargo, es mucho más.

Mindfulness es un estado natural de nuestro ser, en el cual somos plenamente conscientes del momento presente. Mindfulness es un estado de calma y conciencia absoluta en el que todos nos hemos encontrado en alguna ocasión y al cual es posible volver, mediante el empleo de la técnica adecuada.

Mindfulness nos enseña a ser plenamente conscientes y a crear un paréntesis temporal entre el estímulo externo y nuestra reacción emocional inmediata, siendo así capaces de observar nuestros pensamientos en lugar de dejarnos llevar por ellos. Aprendemos a entender la importancia relativa de las cosas y a darle a cada evento la prioridad que realmente tiene en nuestra vida.

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Sólo un educador consciente puede educar de forma consciente. Un educador consciente estará atento, tranquilo, relajado, en paz consigo mismo y con los demás. A través de su mera presencia encarnará cualidades y actitudes como la paciencia, la confianza, el respecto y la amabilidad. Será un modelo para sus alumnos y los motivará, guiará y ayudará a que desarrollen éstas y otras cualidades, actitudes y competencias. Estará en disposición de ayudar a sus alumnos a que generen su propio autoconomiento y habilidades.

Sin embargo, en el contexto de la docencia, diversos factores como la falta de disciplina, los problemas de comportamiento, la apatía, el bajo rendimiento y la falta de motivación por parte de los alumnos, se han convertido en importantes fuentes de estrés y ansiedad para el profesorado, los cuales repercuten de forma negativa tanto en su rendimiento laboral como en su salud psicofísica.

En el ámbito familiar, el desenfrenado ritmo de la vida moderna, las dificultades para compatibilizar el trabajo con la crianza de los hijos, determinadas conductas inadecuadas por parte éstos (desobediencia, agresividad, negativismo, etc.) y la posible aparición de otro tipo de problemas (académicos, problemas de atención, hiperactividad, etc.), hacen que los padres se sientan desbordados y que desarrollen relaciones poco saludables con los hijos afectando de manera generalizada a todo el proceso de la crianza y a la educación en general.

La incorporación de mindfulness en el aula, permitirá a docentes y alumnos, a través de la práctica de la atención plena, adquirir una serie de habilidades que reducirán el estrés físico y mental y mejoran su satisfacción vital y su desempeño, promoviendo la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje y el clima en los contextos educativos

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La práctica de Mindfulness permitirá potenciar en el alumno el control de su atención y con ello la gestión de sus emociones, haciéndole vivir el presente desde un estado de calma y consciencia.

Algunos de los beneficios destacables del mindfulness en el alumnado son:

  • Mejorar el equilibrio emocional.
  • Desarrollar la capacidad de resiliencia.
  • Mejorar la atención y concentración.
  • Desarrollar la autobservación y el autoconocimiento.
  • Potenciar la bondad, el altruismo, la compasiónhacia los demás y hacia uno mismo.
  • Potenciar el bienestar del grupo: la empatía, la colaboración, la objetividad y la paciencia.
  • Aprender a calmar su mente. (estrés, ansiedad)
  • Aprender a responder en lugar de reaccionar. Se hacen más reflexivos y reducen su impulsividad, aumentando su autocontrol, evitando comportamientos no deseables.
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