Ya hemos visto cómo nuestra mente programada para nuestra protección, mantiene continuamente activos nuestros escudos defensivos ante cualquier señal que provenga de nuestro entorno (y a veces incluso de nosotros mismos). Todo lo que ponga en tela de juicio nuestra zona de confort, nuestras creencias, opiniones, es una amenaza y como tal hay que combatirla.  Vamos por la vida a la defensiva y disparamos en cuanto nos atacan. En ocasiones parecemos una bomba que estalla cuando se activan nuestros detonadores. Es el origen de nuestras reacciones, que ya hemos trabajado en el Módulo 3 de este curso.

Realmente el responsable de que “estallemos” no es la persona que “nos toca los detonadores” 😉 sino nosotros mismos por llevar activados esos detonadores.

Sólo si pasamos al “modo respuesta” podremos desactivar nuestras reacciones explosivas. Para ello debemos acercamos al lado objetivo de la vida, entender que las “cosas” no son buenas o malas, sino que somos nosotros mismos los que las etiquetamos como tales desde un enfoque totalmente subjetivo.

Pasar al modo respuesta no es fácil, pero podemos entrenarlo. Utilicemos nuestro entorno cercano. Mi propuesta de práctica informal al respecto es permanecer muy atentos a los momentos de posible conflicto con otra persona y gestionar cada una de esas situaciones intentando “desactivar” los detonadores del otro. Convirtámonos en artificieros.

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Si conseguimos que la persona con la que estamos interactuando no explote con nuestro comportamiento, opiniones, acciones, habremos conseguido nuestro objetivo; desactivar sus detonadores y evitar que estalle. Al igual que un artificiero sólo podrá tener éxito desde la calma, la atención y la consciencia, nosotros sólo tendremos éxito si gestionamos el conflicto desde el modo repuesta y no desde el modo reacción. He aquí, la clave y la potencia de este ejercicio: Jugando a desactivar nuestro entorno, estaremos entrenando la respuesta en nosotros mismos.

¿Cómo desactivar la reacción en el otro?

Sencillamente orientando nuestro juicio, nuestra opinión y nuestro discurso hacia lo objetivo, lo incuestionable, en cualquier situación a la que nos enfrentemos.

¿Es imprudente la persona que conduce sin cinturón de seguridad?: No lo sabemos con absoluta certeza y por tanto afirmarlo es subjetivo.

¿Qué es lo incuestionable, lo realmente objetivo?: Que el hecho de conducir sin cinturón de seguridad es una imprudencia.

Modo Reacción (etiqueto al sujeto) >> Modo Respuesta (etiqueto el contexto)

La comida está mala >> La comida no me gusta.

Eres idiota >> Me molesta lo que me dices.

Eres un impuntual >> Llegas tarde.

Eres un desordenado >> Tu habitación está desordenada.

Es feo >> No me gusta.

No sabes lo que dices >> No estoy de acuerdo.

De esta forma no estamos activando los detonadores del otro sino su capacidad de empatía respecto a lo que nosotros sentimos en ese momento.

Otra fórmula muy potente de enfocar un conflicto que nosotros mismos iniciamos, sin activar los detonadores en el otro, es hacerlo siguiendo unas pautas que activen su empatía en lugar de que se sienta atacado:

  1. SITUACION: Describe la Situación.
    • “…Hijo, cada vez que llego a casa tienes la habitación muy desordenada…”
  1. EMOCION: Describe la Emoción que te genera esa situación.
    • “…Sabes que eso me pone muy nervioso/a pues llevo todo el día fuera trabajando y llego a casa muy casado/a…”
  1. SUGERENCIA: Plantea una Sugerencia.
    • “…¿Por qué no le dedicas tan solo unos minutos a ordenarla, aunque sea antes de que yo llegue…? No hace falta que esté impecable, tan sólo ordenada…”
  1. CONCLUSIONES: Expresa tus Conclusiones.
    • “…De esa forma sabes que no terminaremos discutiendo y podremos cenar juntos charlando sobre cómo nos ha ido el día, etc…”

 

Mi propuesta es que realicéis esta práctica informal durante una o dos semanas y saquéis vuestras propias conclusiones. Es un arma para cambiar el mundo.

En uno días os pregunto a ver qué tal os va. 🙂

 

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