¿Recuerdas nuestras reflexiones iniciales al comenzar este módulo 6 sobre autocompasión?

Al cerrar los ojos y, durante unos instantes, visualizar a las personas más importantes de nuestra vida… ¿te viste…? Rara vez nos consideramos a nosotros mismos como una persona prioritaria e importante en nuestra vida.

Y no sólo eso… ¿Recuerdas como visualizaste la diferencia en la forma en que nos hablamos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos cuando fallamos, fracasamos, metemos la pata? Nuestro dialogo interior (hacia nosotros mismos) en estos casos de fracaso, suele ser bastante castigador y desmotivador, todo lo contrario de como tratamos a un amigo, un hermano o un hijo. Trabajar la autocompasión nos va ayudar precisamente al darle la vuelta a este enfoque, vamos a convertirnos en una persona importante, prioritaria en nuestra vida y vamos a tratarnos como lo hacemos con las personas que más queremos; con bondad y amabilidad. Motivándonos y animándonos.

Sólo de esta forma, dándonos la prioridad, cuidándonos, motivándonos, podremos encontramos bien con nosotros mismos. Sólo entonces, podremos dar dar lo mejor de nosotros a los demás.

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Hemos ido analizando a lo largo de los módulos y sesiones de este curso de Mindfulness lo importante que es discriminar nuestra zona de control de la de No Control. Sabemos que el comportamiento de los demás, que a veces tanto nos condiciona y nos hace sufrir, no está en nuestra zona de control. En ocasiones, el comportamiento de nuestro entorno más cercano, es posible que se acerque a nuestra zona de influencia, pero en cualquier caso no podemos controlarlo sino tan solo influir, dando lo mejor de nosotros mismos.

Pero ¿cómo conseguir dar lo mejor de mi si yo no me cuido, si yo no estoy bien?.  Y no sólo eso; ¿se cuidarme? Para hacerlo tengo que darme lo que necesito y para ello, antes tengo que ser consciente de qué necesito.

¿Lo somos?, ¿sabemos realmente qué necesitamos? Te invito a que vuelvas a realizar esa pequeña reflexión que hicimos el día del curso; dedícate esos 2 o 3 minutos a mirar dentro de ti, ¿qué necesito en mi vida ahora, en esta época? Cuando creas encontrar la respuesta, vuelve a preguntarte; ¿…pero para que necesito “eso” que he encontrado? Si a cada respuesta vuelves a formularle la misma pregunta, es muy probable que al final concluyas en que nuestro principal anhelo, nuestra necesidad más profunda es la de amar y ser amado.

Y si necesitamos afecto, ¿por qué no dárnoslo a nosotros mismos…? Bienvenido, bienvenida al descubrimiento de la autocompasión.

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